De Lovecraft, Yuggoth, Plutón, Eris y Ceres

My Dearest Children,

fue Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) un visionario, un neo Jules Verne que desde su Providence (Rhode Island) natal recreó el género del terror a principios del pasado siglo dejando a un lado los decimonónicos y góticos fantasmas y brujas, e ideando en cambio una humanidad abandonada a los caprichos de un universo de dioses alienígenas caótico y malvado.

Lovecraft, bautizado por Stephen King como el “Príncipe Oscuro y Barroco del Relato de Terror del Siglo XX”, ha sido considerado como un gran innovador, aunque leidos sus textos retrospectivamente nos podrían parecer faltos de originalidad y un poco trasnochados. Pero puesto en su contexto, en las primeras décadas del siglo XX, Lovecraft se convierte en todo un visionario que es capaz de generar un universo mítico e imaginario, los Mitos de Cthulhu, que ha influido en los autores de ficción a lo largo y ancho del mundo. Podemos encontrar elementos lovecraftianos en novelas, películas, música, videojuegos, cómics y dibujos animados. Por ejemplo, los villanos de Gotham City en Batman son encarcelados en el Asilo Arkham, en Arkham, una invención de Lovecraft. Muchos escritores modernos de terror, como Stephen King, han citado a Lovecraft como una de sus más importantes influencias, y miles de personas creen a ciencia cierta que su infame Necronomicon o la Miskatonic University existen y los buscan o pretenden visitarlos.

Pero digo que fue un visionario a lo Jules Verne al menos por un evento que podría pasar por anecdótico pero que no deja de ser tan fascinante como sus historias.

Según señala su biógrafo y máxima autoridad mundial en estudios lovecraftianos, S.T. Joshi, Lovecraft inició ya en 1929 su ciclo de sonetos Fungi from Yuggoth, en el que Yuggoth aparece representado como el noveno planeta del Sistema Solar, más allá de Neptuno, que hasta entonces (tal y como ocurre de nuevo hoy en día tras el deceso oficial de Plutón hace apenas unos años) constaba de ocho orbes, y que estaba habitado por hongos alienígenas.

Lovecraft empezó a escribir uno de sus relatos que tratan de estos seres alienígenas provinientes de Yuggoth, The Whisperer in Darkness en febrero de 1930, apenas unas semanas después de que C.W. Tombaugh descubriera el 23 de enero del mismo año, el flamante nuevo planeta Plutón. Sin embargo, no sería hasta el 14 de marzo de ese año cuando el descubrimiento de Tombaugh saliera a la luz en la portada del New York Times.

El propio Lovecraft debió quedar tan sorprendido por el descubrimiento del noveno planeta que ya hace referencia a él en este mismo relato identificándolo con Yuggoth, que, según narra la historia, sólo ha podido ser descubierto porque los hongos alienígenas ponen sus mentes en conexión con las de los humanos más sensibles para incluso dictar revelaciones importantes a los científicos y elegidos de manera que éstos puedan hacer descubrimientos providenciales para la Humanidad. Lovecraft escribió un carta el 15 de marzo de 1930 a James F. Morton en la que le decía: “Whatcha thinka the NEW PLANET? HOT STUFF!!! It is probably Yuggoth.”

¡Qué desilusión se habrá llevado Lovecraft si nos está viendo desde Yuggoth o Plutón! El descenso a la categoría de planeta enano del cuerpo celeste que él presintió le hubiera dejado bastante decepcionado. Pero nada que ver con la cara de extraterrestre que se le hubiera quedado al bueno de Tombaugh, el descubridor del hasta entonces noveno planeta, cuando se publicaron los resultados de la Resolución de la Unión Astronómica Internacional del 24 de agosto de 2006, acerca de la definición de planeta para los cuerpos del Sistema Solar, que resumiendo, y según Santa Wikipedia, viene a decir:

“Un planeta enano es aquel cuerpo celeste que:

– Está en órbita alrededor del Sol.
– Tiene suficiente masa para que su propia gravedad haya superado la fuerza de cuerpo rígido, de manera que adquiera un equilibrio hidrostático (forma casi esférica).
– No es un satélite de un planeta u otro cuerpo no estelar.
– No ha limpiado la vecindad de su órbita.
Las consecuencias más inmediatas de esta nueva definición fueron la pérdida de Plutón del estatus de “planeta” y su renombramiento como (134340) Plutón, y el aumento de categoría de Ceres, antes considerado un asteroide en el cinturón de asteroides, y de Eris, conocido anteriormente como Xena (de manera informal) o por su denominación provisional 2003 UB”, que es vecino de Plutón dentro del conocido como disco disperso, limítrofe con el cinturón de Kuiper, todos objetos trasneptunianos y tan ignotos (hasta 2015 no llegará a Plutón la misión New Horizons de la NASA que lo sobrevolará) qué ¿por qué no podrían estar habitados por los hongos lovecraftianos?

En fin, un breve homenaje a Lovecraft y Tombaugh.

Para saber más sobre Lovecraft, recomiendo acercarse a Lovecraft si es posible en inglés en cualquiera de las ediciones de su biógrafo S.T. Joshi.

Para saber más sobre Plutón, Eris y Ceres, Wikipedia.

Y ojalá algún astrónomo fan de la obra del bueno de Howie tenga la sensibilidad o the guts de bautizar algún planeta enano o no, alguna región transneptuniana, cinturón o lo que sea como Yuggoth.

Yours faithfully,

Nicholas Twill

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~ por Nicholas Twill en 20 junio 2010.

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